Luna
La Luna completa su ciclo en 29,5 días. Pasa de invisible a plenamente luminosa, y luego desaparece de nuevo. Este ritmo inmutable influye en las mareas, en el crecimiento de las plantas y, según numerosas tradiciones, en los flujos de energía humana. Alinearse con las fases lunares es aprender a trabajar con los ciclos naturales en lugar de contra ellos: saber cuándo iniciar, cuándo desarrollar, cuándo soltar.

La Luna Nueva es el momento de las intenciones y los nuevos comienzos: planta tus semillas. La Luna Creciente invita a la acción y a la puesta en movimiento. El Cuarto Creciente trae desafíos que superar para avanzar. La Luna Gibosa Creciente es el tiempo del refinamiento y del ajuste. La Luna Llena es el punto culminante: revelaciones, iluminaciones, manifestaciones. La Luna Gibosa Menguante llama a la gratitud y al compartir. El Cuarto Menguante invita a soltar y a cuestionarse. La Luna Menguante (Balsámica) es un tiempo de descanso, integración y preparación.
La práctica lunar más sencilla: en cada Luna Nueva, escribe 3 intenciones claras y específicas en un cuaderno. Durante la fase creciente, pasa a la acción sobre esas intenciones. En la Luna Llena, celebra los progresos y libera lo que te frena. Durante la fase menguante, descansa, ordena, suelta lo que ya no sirve. Este ciclo de 4 semanas se convierte en un ritmo de autoevaluación poderoso y muy concreto.
Luna Nueva o Luna Llena: ¿cuál es más poderosa para las intenciones?
La Luna Nueva es el momento ideal para plantear intenciones: la energía está vuelta hacia el futuro, hacia el crecimiento. La Luna Llena es más poderosa para soltar lo que ya no sirve, recoger lo que ha crecido y tomar conciencia de lo que se ha manifestado. Son dos tipos de poder distintos, sin jerarquía.
¿Hay que seguir las fases de forma muy estricta?
En absoluto. La práctica lunar es un marco, no un dogma. Empieza por observar la fase lunar cada día durante un mes, sin hacer nada en particular. Comenzarás a notar correspondencias naturales con tu propia energía y tus estados de ánimo: de ahí nace una práctica auténtica.
¿Cambia algo también el signo astrológico que ocupa la Luna?
Sí. Cada mes, la Luna recorre los 12 signos del zodíaco a razón de 2 a 3 días por signo. La Luna en Tauro aporta estabilidad y arraigo. La Luna en Géminis estimula la comunicación. La Luna en Escorpio intensifica las emociones. Combinar el signo lunar con la fase da una lectura aún más precisa de la energía del momento.
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